(Foto de mi madre, poco antes de
irse para no volver)
VISIÓN ESPIRITUAL
Fue la luz de tus ojos ¡madre mía!*
la que se apagó aquella tarde;
nunca olvidaré la carroza negra ¡tan sombría!
entrando en mi corazón.
Y los recuerdos afloraron a mi alma,
que aún latía.
Toda mi niñez pasó cual un relámpago,
y aquel latigazo me dolió,
fue cual una flecha que desde el pasado
me atravesó.
Recordé que cuando los ojos a la vida abría*
mi pequeña mano a la tuya se aferró.
Toda mi infancia relucía
con un nuevo color.
Mis breves pasos, madre querida
al comenzar mi terrenal carrera,*
fueron de paz junto a tu regazo.
Hoy anhelo todavía
la hermosa luz que vi por vez primera*
en una navidad ya lejana y perdida
cuando encendiste cuatro velas
sobre nuestra mesa rebosando vida.
¡Madre! ya se fueron más de nueve años,
desde aquella dura noche
en que te velamos;
no se irá de mí jamás
el verdor de tus ojos mansos.
Tu presencia cálida
llegada de otro plano,
nos daba la bienvenida.
Estabas de pie en aquel peldaño.
Nos sonreías.
¡Bendita visión espiritual,
madre mía!
INGRID ZETTERBERG
Todos los derechos reservados
Dedicado a mi amada
mamá
(Los versos que están con asterisco
pertenecen a Rafael Escobar, (poeta fallecido)
pues es parte del Reto para el
Concurso de poesía por el día de la madre
en el foro "Labradores de poesía)