CINCO CENTAVITOS
Mi poesía silenciosa
que va arañando puertas
ofreciendo cinco centavitos
para ser oída y cantada,
mas es inútil,
se va por senderos áridos,
con pasos lentos.
Poesía cansada,
cual anciana que ruega
de rodillas en un templo,
que pide un poco de felicidad.
Pero ha sido arrancada
dejando vacía el alma
y un velo la cubre
un velo gris de tristeza.
Poesía que ya no será
que ofreció en vano
cinco centavitos,
y sólo halló soledad.
INGRID ZETTERBERG
De mi poemario
"Entre la luz y la sombra"
Derechos reservados

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