PARA TI, MYRIAM
¡Pobre madre, pobre madre!
me la imagino envuelta en un manto,
andando por los campos
con la mirada perdida,
porque su hijo se le fue de los brazos.
Su dolor es mío,
y quisiera hallar para ella el consuelo
pero no tengo palabras.
La muerte de un hijo
es ver caer un oscuro velo
frente a los ojos ya marchitos.
Amiga, mis oraciones están contigo
porque desde esta alma que se aflige,
yo no te olvido.
Para ti Myriam son mis versos de duelo,
porque anocheció en tu vereda,
y algo de tu sombra me alcanza
y puedo sentir tus lágrimas.
INGRID ZETTERBERG
Dedicado a mi amiga,
la poetisa Myriam Buriticá Cortés
Derechos reservados







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